Me encanta hablar acerca de la tecnología educativa y su uso como herramienta de aprendizaje. Sin embargo, me gustaría que compartamos ideas sobre la educación en sí misma ya que desde hace años hemos estado viviendo un constante deterioro en el sistema y creo importante determinar el porqué. Dado acontecimientos que se han dado últimamente he reflexionado en el verdadero fin de la educación.
La responsabilidad del éxito del sistema educativo está en la sociedad misma. No podemos ser espectadores pasivos. Es la sociedad quien debe exigirle al sistema educativo la clase de educación que necesita para sus hijos. No podemos esperar pacientemente sentados fuera de las escuelas a ver cuál es el producto educativo que recibiremos. Pero para que esto se dé, tenemos que estar claros en lo que queremos.
Nuestro deber como sociedad es la de exigir al sistema educativo que aumente el nivel de aprendizaje de nuestros hijos e hijas. No podemos permitir, por ejemplo, que la entrada de nuestros hijos a la Universidad dependa de la disminución de los requisitos de admisión. Por el contrario, debemos asegurar el aumento de la exigencia educativa de forma que obtengan la preparación necesaria que asegure su éxito universitario y por ende, el profesional.
El proceso de aprendizaje se refiere a motivar a nuestros estudiantes a que alcancen altos estándares en la adquisición de conocimientos. El que alcancen altas calificaciones es irrelevante si el conocimiento no está presente. Es hasta ridículo bajar los estándares de evaluación para disminuir la cantidad de fracasos reflejando un nivel de aprendizaje que no existe. Nos quejamos de las tareas, de los exámenes difíciles, del uso del análisis y la investigación cuando esto baja la calificación de nuestros hijos.
El objetivo de la educación no es calificaciones altas ni puestos en el cuadro de honor si no va acompañado de un verdadero aprendizaje. Lo que debemos tratar de identificar es el nivel de aprendizaje de nuestros hijos y su capacidad de aplicar en la vida real lo aprendido. Deseamos muchas veces una mejor calificación sin darnos cuenta que muchas veces lo logramos aun a expensas de una disminución del aprendizaje.
Abandonemos pues el camino fácil y conformista y exijamos de nuestro sistema educativo lo que necesitamos para forjar ciudadanos útiles y capaces para nuestra sociedad. Como padres, hijos, docentes, estudiantes y finalmente miembros activos de nuestra comunidad, trabajemos juntos y exijamos a nuestros estudiantes. Después de todo, el estudio y el aprendizaje es algo que estará presente el resto de nuestras vidas y tenemos que aprender a lograrlo eficientemente.
Saludos,
Ernesto
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